Es mucho más
grande este dolor
Soy mucho más
invisible
que ayer
El problema es
que mis problemas no son
suficiente
no basta
con sentirse
vacío
Bienvenidos
al segundo plano
a la otra opción
Soy la extraña
que aparece
en el fondo
de tus fotos
No sabía por qué había encendido el fósforo o por qué no lo había encendido antes. Se sentó en la cama y lo observó consumirse. Algo en la llama lo tranquilizaba. Lo apagó cuando estaba a punto de quemarlo y raspó el segundo contra la superficie lateral de la cajita. Ya había oscurecido aunque probablemente fueran las siete de la tarde. No podía estar seguro ya que nunca llevaba reloj. El celular se encontraba demasiado lejos. El paso del tiempo le obsesionaba casi tanto como el fuego. Odiaba los cumpleaños, eran un recordatorio de su inevitable envejecimiento. Un año más cerca, un año más lejos. Le ardían las puntas de los dedos cuando manipuló el tercero. La luz de la luna apenas tenue daba un brillo a la escena. Se imaginó mirándose desde afuera, sentado en su habitación igual, inmóvil, aburrida como todas las cosas en su vida. Por eso le fascinaban los incendios. Destrucción total y empezar de cero. Quería mudarse pero apenas le alcanzaba para pagar ese desagradablemente monótono departamento. Pensaba muy seguido en viajar. Porque lo único que podía hacer era pensar. El cuarto le costó trabajo pero finalmente cedió iluminándole los ojos. La pared opuesta había sido pintada de un horrible amarillo pálido en algún tiempo remoto. Le recordaba a la sala de espera del analista y eso lo desesperaba. Las pastillas en la mesa de luz le ofrecían unas horas de sueño pero no quería tomarlas. Lo hacían sentir más estúpido, es como si ni siquiera pudiera cumplir con sus funciones básicas. Curiosamente nunca había pensado en matarse. La muerte le daba absoluto terror. Lo único que quería era dejar de sentirse vacío. Por eso seguía haciendo aparecer entre índice y pulgar sus pequeñas hogueras controladas. Para estar lleno de algo. Aunque ese algo fuese locura, delirio, deseo irracional. El décimo cayó en la alfombra.
El monstruo está vivo
y se mata
se mata y se come
a sí mismo
se mata y se come
pero no
se suicida
El monstruo está vivo
y se come
en la cena
en el almuerzo
fagocitar, ser
fagocitado
El monstruo está vivo
y está muerto
y yo existo sólo
en sus entrañas.