Te amo en este hueco
que se forma entre mis dedos
la oquedad de un ocaso
de arrojarme sin saber nada
retomo un punto de partida
un roce fugaz de superficies suaves
raspar en el fondo de una cosa muda
abandonada a su suerte de muerte
en el centro del pecho
te amo en el vacío
del momento menos pensado
pestaneando lento para no olvidarme
que en el fondo hay piedras
lapidarias y arrojadas
a mí
por mí
por ser una ceniza breve
insignificante y sola
en un viento glacial
de miradas de fuego
y no sé si debía
endeudarme y deberte
el calor en cuotas
como un sol de invierno
y el amor a raudales
que me vuelve a hacer
el cuerpo y las caricias
que no me merecía