Buscaba algo en lo que creer, algo en lo que sujetarse para darle sentido a su vida. Sabía que la felicidad era una utopía. Buscaba las razones que la mantenían conectada con el mundo, las personas. Amaba con una intensidad sofocante y estaba destinada a querer más de lo que podían quererla, más de lo que podía quererse. Todo era lo mismo, los días pasaban sin sentido. Todo era lo mismo y ella era la misma. Quería ser otra pero no quería cambiar. Quería haber sido otra desde el principio. Ahí dónde todas las cosas toman forma, ahí radicaba el problema. No era justo tomar el camino fácil y egoísta, no era justo para nadie. Tomar al toro por las astas. Pero puede el toro tomarse por sus propias astas? No podía. Sola no podía. Mañanas alegres, tardes tristes, noches peores. Pocas eran las personas que jamás la habían decepcionado. Al final del día cuando el sol desaparecía en el horizonte, al final del día siempre estaba sola. Pero no sabía lo que quería. Quería estar bien. Quería por una vez sentirse realmente importante para alguien. Quería lo imposible. Quería ser feliz.
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