viernes, 31 de mayo de 2013

Extrañar

Debajo del balcón
que está arriba
de lo que está abajo
Me refugio
de una lluvia surrealista
de recuerdos

Los veo caer

Hasta que decida
que no me importa
dar un paso al frente
y empaparme de
tu ausencia

martes, 28 de mayo de 2013

Cipreses

Podemos caminar entre las tumbas
Podemos ser un cuerpo
Y otro cuerpo.
Que mas da.

Si nuestros pies serán siempre raíces.
Anclándonos al suelo húmedo
Buscando el sentido de la vida
En la profundidad tranquilizadora
De la ceguera.

Si nuestras ilusiones serán ramas
Extendidas
Siempre hacia arriba
Sin poder alcanzar la inmensidad
Recibiendo calor
En una pasividad inquietante.

Si moriremos de pie
Silenciosos

Como árboles

domingo, 19 de mayo de 2013

Invisibilidad


Soy un fantasma
Translúcida y ligera
Un espectro de mí misma
Que vaga por la casa.

Soy un fantasma
Porque me vaciaron
Y ahora pueden atravesarme
Tirar de adentro hacia afuera

Soy un fantasma
Que intenta poseer este cuerpo extraño
Sólo para ser dueña de algo
Para dejar de ser imagen de mi muerte

El infierno es ahí
Donde sólo existe la conciencia 

Jueves

 A veces miro demasiado a las personas, a veces no. Me concentro sólo en el sonido de mis pasos, la cadencia de mi respiración. Observo mi reflejo en las vidrieras en lugar de lo que en ellas se exhibe. Y no sé por qué me miro. Pero me miro y pienso en las veces que fingimos hablar por teléfono o enviar un mensaje para que otros piensen que no estamos tan solos. ¿Acaso importa realmente? Nos convertimos en ese reflejo o en esa llamada inexistente. ¿Qué es lo que tiene de malo estar solo? Hay días en los que tiene todo de malo. Podríamos pasar por una plaza, sentarnos al lado de un desconocido y contarle una historia, y dejar que nos cuente la suya. Porque a veces es simplemente eso lo que necesitamos: que nos escuchen y nos cuenten una historia.
 Leí alguna vez que somos nosotros mismos sólo cuando creemos que nadie nos está mirando. Cuando camino sola nadie me está mirando. Aunque un par de ojos se encuentre brevemente con los míos. No me están mirando. A fuerza de repetición podemos convencernos de casi cualquier cosa.
 Las personas observadoras se jactan de saberlo todo sobre todos, de entender a la raza humana en diversos aspectos ¿Es posible observar hasta captar la esencia? Uno, dos, tres, la esencia es tan abstracta como las matemáticas pero ni por asomo igual de exacta.
 Hace frío y mis cavilaciones son interrumpidas por conversaciones periféricas, totalmente triviales en contraste con mi línea de pensamiento. Entonces empiezo a preocuparme por los textos que debería leer para el próximo examen parcial. Me doy cuenta que me duele la espalda y pierdo el lugar en mi cabeza donde me refugio cuando escribo. Pero sigo porque no puedo hacer otra cosa, por más que sepa que luego voy a tachar todas esas líneas garabateadas sin sentido. Se convierte en algo mecánico. Sin darme cuenta llené una página. Es jueves. No estoy sola.