Lo que no elegí
sigue pesando,
doblándome
una esquina
para encontrar
Lo que no busqué
sigue eligiendo
por mí
que no quise cargar
la espalda de otro
ni el puñal
clavado.
He cavado,
enterrado
Hago un corte transversal
Deposito
una mano
en el cuello
en otra mano
en un pozo
que escarbo
en la carne
sin ojos
de justicia
La balanza
se inclina y
se retuerce
me despido
en un delirio
de morfina
tan liviano
como mis decisiones
mutiladas
tatuadas
al reverso de mi piel
las oigo discutir.
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