miércoles, 24 de febrero de 2016

Mi abuela no llegó a enseñarme a cocinar. Se fue en la etapa de hacerme vestiditos, jugar con plastimasa y enseñarme a limpiar las hojas del jazmín enfermo de su patio. Llegó a comprarme los postrecitos que me gustaban y a enseñarme a hacer manualidades con goma eva, tela y tubitos de papel higiénico. Se fue antes de ser mi confidente o de poder contarme para alguna tarea de la escuela sobre cómo era vivir cuando era joven. Se fue el año después que nos mudamos y nunca pudimos ordenar del todo. Se fue y está en el olor a pegamento universal, el ruido de la máquina de coser y el perfume de los jazmines.

viernes, 12 de febrero de 2016

jugaremos con barro
y a la orilla
te sentarás
y esculpirás despacio
con tus torpes
manitos infantiles
de recuerdo

modelarás
todo lo que cabe
en el mundo
el universo
el microcosmos
de tus pupilas

moldearás
tus ideales
tus creencias
tu miedo
a perderte
en lo importante

crearás a tu
Dios perfecto
como tu propia
figura manchada
de barro
de sueño

te quitarás sus restos
de debajo de las uñas
te lavarás las manos
te olvidarás del juego
crecerás y ensuciarte
ya no será lo mismo
ahora el barro es distinto
es carne, es piel y sangre