que nada obture
el nocturno
paisaje del recuerdo
febril ausencia
de febreros soleados
fractura expuesta
en la vidriera
sin encanto
y ahora
tan distinto
el trémulo terrón
maltrecho de inocencia
se suelta
se desborda
hacia brazos amados
suaves brazos
espantan soledades
cruzan a nado mis abismos
y ahora
tan distinto
los soleados febreros
ya no duelen
ya no queman
las horas
de la tarde infinita
retorcidas en su eje
ahora son dos pares
de brazos dos figuras
dos sombras de la mano
y ahora
tan distinto
soy la fusión
líquida que danza
en los ojos
que me miran
con ternura
soy la fascinación
por el detalle
de la piel y las estrellas
que te habitan
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