martes, 1 de septiembre de 2020

sigo imaginando futuros posibles
aunque esté parada en un agujero negro
aunque me esté difuminando 
en una niebla espesa

sigo imaginando que puedo
aunque no haga nada bien
o mal
o en general 

sigo y sigue el tiempo pegoteado
aunque no pase nada 
aunque no me mueva un centímetro
y el aire sea imposible

recuerdo mi futuro
cuando era pequeña
y me sentaba en los días 
en la hamaca en la plaza 

y podía ser todo y nada y cualquier cosa 
sin tener que imaginarme 
un vacío 
una sombra 
un fracaso desconocido

sigo imaginando 
que voy a estar en alguna parte
respirando lento 
las verdades que no quiero decirme
no hay lugares seguros
hay hostilidad 
en los días soleados
no importa 
si en mi mente
fabulo y confirmo 
que hay hostilidad
en los otros

en esos seres que pensaba cerca
y nunca pude tocarlos
sin saber por qué 
pasaban a mi lado
y quería convencerme
de importarles 

no hay lugares seguros
si adentro todo se inunda
y después se quema
y después lo azota un huracán
y un volcán entra en erupción 

quedan cenizas mojadas
que ya no puedo encender
en el fondo del frasco 
hay hostilidad en mí 
no hay lugares seguros

miércoles, 24 de junio de 2020

no sé la diferencia
entre romper y dividir 
entre separar y rasgar 
no sé si estaba 
si era 
si parecía una sombra 
o un destello 

no sé si importa tener
una bola de luz en las manos
una bola de plomo al final de la garganta
una piedra en el pecho
que empuja hacia abajo 

quiero devolver el pasaje de ida
y detonarlo todo 
la luz
la piedra
el plomo
la voz
el poema
todo va a estar bien
y las risas de plástico
resuenan en el comedor
cuando crecí
aprendí a apreciar
las películas románticas
y los finales felices 

todo va a estar bien
un futuro seguro
una predicción
con el diario del lunes
un cliché 
un estereotipo troquelado
una marioneta de papel

y al final se besan 
y todo va a estar bien
y bailan algo lento 
algo torpe y giran
y se ríen

y en la publicidad de dentífrico
todos sonríen blancos
y todo va a estar bien 

aunque se incendie 
y haya un viento huracanado
que levanta las llamas
que lamen los pies y la tierra

sonríen y se besan
y bailan y giran
y todo va a estar bien

sábado, 9 de mayo de 2020

día 51 de cuarentena

no me reconozco
en el reflejo negro
de la taza de café 
frío de esperar

todo lo que me hacía
se deshizo 
y dejó este vacío tan difícil 
estas piezas disímiles
laberínticas, enmarañadas

eso que fui
no me apetece
no me sacia
no me llena las mejillas
no me tuerce el gesto

este despojo 
este estropajo
no sé lo que es
no quiero saber 
si ahora soy yo 

si soy esta cosa
este objeto inanimado
desanimado 
plano y horizontal

no me reconozco
si me miro las manos
cuarteadas de días
que parecen de otro

si me toco los ojos
y no puedo saber
si miro hacia atrás
o hacia adelante 

viernes, 3 de abril de 2020

locura metódica
huérfana de la rutina 
insulsa de acostumbrarse 
me arrastra 
me desliza
me dirige a un páramo
sin fundamentos 
sin parámetros
que midan exactamente
los cuadraditos 
las pequeñas figuras inmóviles

y estoy quieta
tan quieta que no puedo
saber si estoy 
o es una imagen congelada
fantasmal, caótica, vengativa

veo a través de un cristal sucio
esmerilado por el tiempo y el descuido
y la falta de una mano suave 
la falta de un contacto
una caricia hueca 

veo sombras 
veo simulacros
de incendios apagados
adentro de la boca 
en la mesa
cuando había niños 

y permanezco
en un limbo 
de fotos desteñidas
de extrañar un sol despacio
y una mano en la tierra con raíces

jueves, 9 de enero de 2020

y ya no sé de qué sirve
estar tan lastimada 
con heridas invisibles 
o si debería buscar un propósito
una función 
un gráfico de barras 
una representación 
una telenovela ridícula
un libro de poemas 
un otro que me mire 
como si mis manos fueran ciertas

no sé si debería querer acertar
en predicciones mágicas
en explicaciones científicas
en recetas 
en recipientes sin contenido
en objetivos móviles
en preceptos inamovibles
en letras de canciones 
con melodías olvidadas

no sé si debería soportar 
la incertidumbre
el vacío
ver el fuego de mis ojos extinguirse
pensar siempre lo mismo en otro orden
las cosas que no van a volver
el inexorable paso del tiempo