viernes, 3 de abril de 2020

locura metódica
huérfana de la rutina 
insulsa de acostumbrarse 
me arrastra 
me desliza
me dirige a un páramo
sin fundamentos 
sin parámetros
que midan exactamente
los cuadraditos 
las pequeñas figuras inmóviles

y estoy quieta
tan quieta que no puedo
saber si estoy 
o es una imagen congelada
fantasmal, caótica, vengativa

veo a través de un cristal sucio
esmerilado por el tiempo y el descuido
y la falta de una mano suave 
la falta de un contacto
una caricia hueca 

veo sombras 
veo simulacros
de incendios apagados
adentro de la boca 
en la mesa
cuando había niños 

y permanezco
en un limbo 
de fotos desteñidas
de extrañar un sol despacio
y una mano en la tierra con raíces

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