locura metódica
huérfana de la rutina
insulsa de acostumbrarse
me arrastra
me desliza
me dirige a un páramo
sin fundamentos
sin parámetros
que midan exactamente
los cuadraditos
las pequeñas figuras inmóviles
y estoy quieta
tan quieta que no puedo
saber si estoy
o es una imagen congelada
fantasmal, caótica, vengativa
veo a través de un cristal sucio
esmerilado por el tiempo y el descuido
y la falta de una mano suave
la falta de un contacto
una caricia hueca
veo sombras
veo simulacros
de incendios apagados
adentro de la boca
en la mesa
cuando había niños
y permanezco
en un limbo
de fotos desteñidas
de extrañar un sol despacio
y una mano en la tierra con raíces