lunes, 18 de marzo de 2013

yo, Cobarde

Tal vez lo hubiera leído
si hubieses rayado la primer página
porque tu amor no temía profanarla;
entonces sabría
que el vacío no te intimida
y que podrías dejarme
un mensaje donde sea.

Buscaría señales
y te encontraría en todas
Pero no puedo,
pues pecaste de prudente
y me quitaste
la posibilidad de recordarte.

Y el amor es un salto mortal
de la mano de otro.
Y no pude encontrar tus dedos.
Tal vez si hubieses rayado la primer página.
Sabría cómo aferrarme y
dónde poner los pies.

sábado, 16 de marzo de 2013

Metamorfosis

Dame un segundo
para que respire
aunque el aire
me llene de angustia
y sólo exhale
mi dolor
convirtiendo el dióxido de carbono
en versos apretados.

Apretados con el puño.
Blancos los nudillos.
Hasta que el papel
sea piel
y la tinta
sea sangre.

Dame un segundo
para convertirme
en el poema.
Y si se puede también,
para que respire,
un poco.

El hombre prefería la luna

porque el hombre sólo ama
lo que puede mirarlo a la cara
Lo que puede ser conquistado,
reconocido al tacto.
Prefiere ahorrarse el sufrimiento
de amar lo inalcanzable

Y el sol que alguna vez fue Dios
siguió alumbrando
esperando paciente cada eclipse
para que alguien diga:
Está ahí,
es hermoso.

jueves, 14 de marzo de 2013

Mi frágil fortaleza

Me levanté
Me vestí con mi piel
y con mis huesos.
Como todos los días.
Dejé que el agua me moje
y el fuego me queme
y el cielo caiga sobre mis hombros.

Fui una mezcla
de ceniza mojada.
Reducida a lo
más elemental.

Pero el aire siguió pesando.
El filo del mundo siguió cortando.
Las palabras siguieron hiriendo.
Los problemas que no eran míos
siguieron volviéndose míos.

Por eso;
aún así,
con el alma hecha jirones,
emparchada con mi juventud
Me levanté
y me vestí con mi piel
y con mis huesos.
Y fui yo.
Un día más.

martes, 12 de marzo de 2013

La historia se empieza a escribir en las casas.
El lápiz arrancado de las entrañas
de nuestros antepasados
con la mayor dulzura,
casi otorgado.

El papel es propio;
lienzo virgen que espera
a ser corrompido.
Escribir es corromper,
al papel y al mundo;

y se empieza en las casas,
pero las casas
también pueden ser un instante