suave blanda acogedora
como una manta
de abrigo silencioso
que se pega a la piel
y asfixia los destellos
los ojos se acostumbran
a distinguir contornos vagos
el marco de una puerta
restos de comida
una silueta ajena
imprecisa en segundo plano
avanza un poco de alquitrán
o sustancia suficientemente similar
por conductos transparentes
pero no importa porque igual no se ve
no puede percibirse
la diferencia
entre mirarse en un espejo
mirarse la cara deformada en el dorso de una cuchara
mirarse en otros ojos asustados
porque no ven nada
porque no hay nada
porque nunca hubo
más que migajas
desparramadas en sutil disposición
nunca hubo nada para ver
más que esas flores de plástico
sin gracia y sin raíces
con un brillo de muerte
de colores estridentes
nunca hubo nada
que quisiera ser visto
o tuviera la voluntad de ocultarse
No hay comentarios:
Publicar un comentario