La dulzura de la noche,
del mal trago,
de una tierra
que debía ser fría
La tela rasgada
tu susurro
Muy primero
Como todo lo demás
Un instante fue mío
y después tan ajeno.
Todavía no sabía sentir.
Porque no tenía que sentir.
No fue tu culpa,
no sabías que quemaba
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