martes, 25 de diciembre de 2012

Cierre relámpago

Un toque de perfume
y de lo que estaba tan lejos.

Un poco de magia;
y polvo que juntaron
los libros del estante.

Hasta el más escéptico
pidió deseos.

Que ganas de saltar al vacío,
con una lágrima
y una sonrisa.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Desconocidos

Somos un segundo
en otra parte
del infinito.
Fuimos lo que quedó de nosotros.
Después de todo.
El fénix renace de su muerte;
duerme en la jaula
de la inmortalidad.

Estamos
pero no permanecemos.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Aplaudidores

Ser testigo
de un desfile aberrante
de ideas inconclusas.
Sólo eso:
Testigo.
Muriendo en la pasividad
del grito atragantado
Por puro gusto de morir
ahogado en ideales.
Comprando espejitos
de colores.
Verde, azul, rojo.
Solamente porque están
en venta;
junto a su orgullo.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Apología del dolor

Ese día descubrí
que cada parte de mi cuerpo
se unía con alambre de púa
Y que cada movimiento
significaba clavarlo
Más profundo
Entendí entonces
la razón de mis males
Y me quedé quieta
Muy quieta
Como un maniquí
Perfecto, imposible
Y la vida
se detuvo en mi vidriera
un instante.
Me hizo un gesto de saludo
y siguió camino.
Seguramente estaba apurada.

martes, 27 de noviembre de 2012

Atado con alambre

En mi casa
hay más baños que personas
hay mucho lugar
para estar solo

En mi casa
hay más silencio que aire
No logra ahogarlo
la televisión
en el almuerzo

Tal vez
sí en la cena
cuando el peso de la noche
es demasiado

En mi casa
el amor es la pelea
sobre lo cotidiano.
Soñar está pendiente.

En mi casa
a la luz tenue y amarilla
de una vela
danza mi desesperación

jueves, 22 de noviembre de 2012

En otro momento

Le gusta ver al vicio
consumirse entre sus dedos.
Teje y desteje
la esperanza
en un cubrecama infinito.

La mirada fija
contando los segundos.
Cada uno es
un año más.
Tarde.

Y fue tarde para siempre,
para el que esperaba
una caricia del tiempo.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Son las seis menos cuarto de la tarde, ayer soñé que me moría. Creo que fue peor que aquella noche que soñé que se terminaba el mundo, al fin y al cabo allí todos íbamos a morirnos. Por eso no importaba pero igual tenía miedo. Esta vez fue diferente, iba en un tren, puede que fuese de carga y moría de frío en un vagón. Luego descendía en algún lugar. Había mucha gente, pocas caras conocidas. Era una especie de biblioteca con café pero todo estaba muy desordenado para saberlo con exactitud. Lo único seguro era que yo estaba muerta. Y cuando me sentí cómoda volví a tomar el tren y el lugar del descenso era el mundo. Nadie podía verme y no me extrañaban. Eso era lo que dolía. Además habían publicado algunos de mis poemas en una antología. De qué me servía ahora! Igual nunca escribí para que me lo reconozcan. De todos modos me llevé un ejemplar y volví a mi vagón que era otro. Le mostré el libro a los del otro lado y no me felicitaron, concluí que carecía de sentido. Me desperté con el corazón estrujado. Y ahora escribo cosas tan vanales como que son las seis menos cuarto de la tarde y tuve una pesadilla.

jueves, 25 de octubre de 2012

Alegría agridulce

La dulzura de la noche,
del mal trago,
de una tierra
que debía ser fría

La tela rasgada
tu susurro
Muy primero
Como todo lo demás

Un instante fue mío
y después tan ajeno.
Todavía no sabía sentir.
Porque no tenía que sentir.

No fue tu culpa,
no sabías que quemaba

Maravillas

Alicia está todo en tu cabeza!
En la tierra
los conejos blancos no son dueños del tiempo.
Las orugas no recitan,
las cartas no desfilan

En la tierra
no se usan sombreros a las cinco de la tarde,
se festejan los cumpleaños
los lirones se despiertan
las flores callan

En la tierra
las reinas no usan
los flamencos
como hábil instrumento.
Igual los juicios
tampoco son tan justos

En la tierra
no hay dibujos en los libros
más que letras
no hay gatos que sonrían.
Alicia no despiertes
aunque abras los ojos

miércoles, 24 de octubre de 2012

Nimiedades

Los minutos vacilaron un momento
un atisbo de irrelevancia
un punto en el plano

Una rama se quiebra
en la danza forzosa
de aquella tormenta
de emociones revueltas

El árbol talado
y silencioso
porque nadie lo escucha
deja de ser árbol

Reposan las sílabas
irónicas. Cambian,
transforman a su paso
la realidad traidora

de un reflejo manchado
que se atreve a mostrarte,
a existir.

martes, 23 de octubre de 2012

La pecera

Miro a la gente vivir
Desde el fondo de la pecera

Respiran
Amortiguados por el agua

Pescan ilusiones
Sobre mi cabeza

parecen distintos pero
todos somos ciegos e invisibles

Me roza un anzuelo
En el fondo.

martes, 9 de octubre de 2012

Demonios

Volvían a aparecer, porque siempre era de noche en su cabeza. Se supone que la oscuridad los fortalece verdad? Si eso era cierto entonces siempre estaba oscuro, o tal vez los suyos habían desarrollado la capacidad de acechar con la misma fuerza durante el día. Era una prisión tan negra que no podía ver sus propios pies. Esa era su propia condena. Los estaba esperando pero no podría hacerles frente y lo sabía. Los oía respirar en algún lugar a su alrededor, podían ser millones o solo dos. Tampoco podría precisar dónde se encontraba, si era un lugar abierto, tal vez un bosque, una playa, o cerrado como una pequeña habitación acolchada del subconsciente. El silencio era abrumador, sólo las respiraciones eran audibles, una multiplicación de la suya. Salir era imposible e intentar escapar completamente ridículo. Estaba en su habitación y los autos se detenían en el semáforo de la esquina. Estaba en la habitación acolchada y desconcertante. Sonaba el teléfono, atendió y mantuvo una cordial conversación con la persona al otro lado de la línea, mientras se encontraba en completo silencio expectante atenta a cualquier cambio en las serenas respiraciones casi animales. Estaba cenando con su familia. Estaba aovillada en la esquina que imaginaba la protegía. Estaba acostada. Estaba confundida, no sabía si tenía los ojos cerrados o abiertos, si estaba consciente o inconsciente. El silencio era absoluto, las respiraciones cesaron. Recostada esperando el sueño sintió la humedad de sus ojos. Tal vez era el miedo. Contó hasta tres en el rincón a ciegas. Inútil. Atacaron.

domingo, 23 de septiembre de 2012

No somos irrompibles

Vidrio esmerilado,
pigmentado, aumentado,
simple vidrio
se hace añicos,

polvo
cambio sustancial
se despoja de toda
su esencia aristotélica

podrá si quiere
volver a ser vidrio
al calor de un horno
pero nunca el mismo

igual que nosotros

martes, 18 de septiembre de 2012

Pupilas

Todo lo demás fue nada

Donde la oscuridad
Es clara, transparente
Negra
Empetroladas pupilas

Son iguales que las mías
son las mismas en otras
Desde afuera
ensombrecen mi reflejo

sometida a escrutinio
impenetrable
Ahondan, atraviesan
son cuchillas afiladas
en las finas pestañas
Las enmarcan.

Memorizan
su incansable análisis
y tan solo ha pasado un segundo
Y vuelven a aparecer
Y no sé por qué
justamente a mí.

Las monedas están frías

por su frivolidad
No por el hielo suspendido en el aire
Solo las que yacen en el fondo
Arden con el fuego de un vanal deseo

Solo las que toman decisiones
por los que son cobardes
Y cierran los ojos
Y esperan

que sea cruz
La de la inmolación
y el pan
o cara
de quien abre los ojos
por vez primera al mundo.
De quien grita tierra
cuando el agua lo ha cubierto todo

jueves, 23 de agosto de 2012

La quinta del sordo

Son huérfanos de la demencia
inmortalizados
en al arte pura
que solo logra la inconsciencia
Guardados bajo la llave
del doloroso olvido

El polvo se adhiere a los muros
que son lienzo
Es demasiado tarde
para que el polvo los reconozca
Esperan anónimos
Rescate

Condenados a un nombre
de prestado
que no es el de su creador primero
y ahora están colgados
gritando en silencio
la desesperación
Para quien quiera oír.

Carbónico carbón.
Sufrimiento, una lágrima
(que nadie ha visto)
sujeta en cada pincelada
se persigue el trazo hacia el punto de fuga
la perspectiva vital
El alma desvaría
en los que miran y sienten.

No importa si la maja va o no vestida
No importan los duques ni los reyes
La claridad cristalizada
en el negro mensaje
en el último deseo del padre
en lo único que queda.

El que ignora
sensibilidad alguna
pasea por las galerías.
Las horas muertas enmarcadas
los observan.

martes, 31 de julio de 2012

Buscar entre la niebla

Y es que cuesta más
cuando se mezcla la conciencia
Se sintoniza la costumbre
No es naturaleza.

Una mirada encontrada,
breve y sola.
Un miedo secreto
a ocultarnos

y revelarnos o velarnos
con un rayo certero
de luz, de Ra
y nuestro

Sé que mirabas en silencio
(derribando murallas,
uniendo naciones).
Soberano de nada.

y vagabas tal vez,
tal vez no.

si estás ahí,
saludos desde el insomnio

jueves, 26 de julio de 2012

vacío ignora vacío

Es que el tiempo es circular
y la tangente
es perfecta sólo en la mente
de quien la olvida
para aprenderla

En ese punto
de contacto idealizado,
sublime;
ese punto de roce
frágil. Sinapsis.

Un manto de niebla
ha nublado las formas,
y ni el tacto ni el nombre
son ancla suficiente.
No es locura la falta de recuerdos..

es protección, coraza,
armadura de brillo medieval.
Se apagan las luces.
Es la oscuridad.
De cuando no sabemos nada.

jueves, 12 de julio de 2012

Monstruoso

Las llamas se alzaron y la ciencia era ceniza
las llamas que se alimentan de lo que es perecedero

Acechaba sus anhelos,
ser como aquél que era su juez y su verdugo
Los retazos de su cuerpo latían al unísono
No hubo otro
y cuando hubo otro tampoco fue suyo

La hilandera tensa el hilo,
ve los nudos.
No le servirá para el tejido.
Se siembra el terror
bajo la silenciosa custodia del Olimpo

La crueldad no eran sus actos,
la crueldad era haberle dado un alma.

jueves, 5 de julio de 2012

Cíclico infinito

Quién más solo que los astros
con su inquietud imperceptible

Arena desgastando el horizonte
limando el cielo desde abajo

Arena se desliza
por el vidrio que no es sino arena,
hace que el tiempo exista
en un giro de muñeca

Se terminó la era de los grandes que se fueron
y de los que no quisieron ser otra cosa

Encuentro el oasis de locura
en el que naufrago

miércoles, 27 de junio de 2012

Repeticiones

Fue la muerte.
Una muerte de rendirse,
de insatisfacción.
Libertad se desvanece
en la comisura de una sonrisa
que ya es menos que antes

Seré simétrico reflejo?
Tal vez sea la muerte.
La tinta sangrando
versa sobre el vacío.
Será para mí como fue para ella?
Está oscuro,

y el cuaderno yace en el infinito

Por lo bajo

                                                     a mi papá


Despunta el alba entre las aguas
y el que no fuiste arranca mandarinas,
mientras tu verdad ceba el mate
de añoranza negada.
Del mismo verde que te vio crecer,
como tus ojos

Una cita de Borges
apuñalada en el papel, certera,
martillada con cada golpe de tinta.
Hojas amarillentas, envejecidas por el tiempo
pero infinitas como tu memoria

Andábamos en bicicleta por el campo
y llamaste a tus hermanos para que me conocieran
y tus padres acudieron como ellos,
envueltos en el frío
que casi no recordaba al de Beluno

Nada podrá jamás
platear las sienes de tu alma.
Picardía infantil.
Nos hablamos en silencio
pero así está bien.

Abrazos de tal forma,
como un suspiro bajo el agua.
A veces desearía
que no pisaras el acelerador a fondo
porque me mareo
y ya te extraño.

lunes, 4 de junio de 2012

Thanks

En ocasiones soy espejo
En otras cristal
Pero igual de frágil.

Una gota de agua
puede ser el mar.
Sola, sin identidad.

 Tal vez sin saberlo
Ingenua inconsciencia 
Es todo 
Incluso me podés salvar. 

Capaz de juntarme
y romperme y cortarte
y aún querer esos fragmentos de nada. 
Que soy yo.

jueves, 31 de mayo de 2012

Caída libre

Ladera del Cáucaso
inmortal agonía.
Cabellos que reposan
sobre el almohadón de plumas
de aquel que durmió al amparo
de la susurrante naturaleza viva

Secretos,
el misterio que envuelve
la ignorancia consciente.
Premeditada ambigüedad
de una promesa implícita.
Hablaban las piedras teñidas de dolor.

Reposo inquieto
de aleteo incesante en el vacío
abismo y cumbre.
Respiración. El frío.
No estás.
Percibo la sombra de tu inexistencia.

B 612

Un astro lejano
La insignificancia misma
Perfume arrogante.
Un sombrero

que era elefante
y boa
y lo mismo.
Un millón de ocasos

incendian el horizonte
triste
y solo
y su risa de cascabeles.

jueves, 17 de mayo de 2012

Antítesis

Mi héroe está hecho de talones
con mil flechas que señalan,
esquivadas.
Mi héroe agazapado.
Bajo el sofá.
Contacto de una humanidad
de pronto ajena.
Equivocado y frágil.

Inmortal en sus palabras
La culpa innecesaria y cabizbaja
En sus silencios magníficos
se mecen sueños rotos,
la vida misma
hecha jirones
danza al ritmo de los tambores
que aveces son Vivaldi,
aveces latir del corazón.

sábado, 28 de abril de 2012

Una ventana al ombligo

Recuerdo de conexiones perdidas
Eufemismo de vulgar egocentrismo
Existencia vana,
inútil vacío.

miércoles, 18 de abril de 2012

El fuego vuelve a vencer a las rosas

Con manitos infantiles me aferro a la incertidumbre de estar viva. Me descubro ingenua e inmóvil pero con el cerebro alerta, luchando por vencer el letargo en que intento sumirlo. El corazón sitiado en manos de la distancia. Lágrimas que ocultan miedos tras un manto de neblina desquiciada. Promesas descoloridas de una fortaleza imposible. Qué fácil es esconderse en la seguridad del dolor, claro y deslumbrante. Tocar el fondo del mar de las heridas. Correr por un océano de espinas. Que fácil es sufrir callado y solo. Soñar con volar lejos y sentir el viento. Que fácil es llorar por lo que falta. Sacarse el plomo de los pies es como hablar de hazañas. Cuentos inventados para inducir la calma. Pero hay una certeza que tal vez sirva de ancla. Diferente para todos, como el camaleón se camufla en la nada. Emprender a ciegas una búsqueda invisible. Que miedo que le tengo a ser feliz. 

martes, 17 de enero de 2012

Imposibles

Miró una vez más por encima de su hombro para asegurarse de que nadie la seguía. El mismo bar, la misma mesa. Cómo era posible que siguieran intactos? El hecho de que se sintiera fuertemente vinculada con aquellos lugares no implicaba que se vieran afectados por su terrible destino. Se sentó y pidió un café. Necesitaba algo fuerte para aclarar sus pensamientos. Estaba sola en su cabeza, allí nadie podría tocarla, corromperla. 
Observó la marca de labial rojo en el borde de la taza y se preguntó por qué tardaba tanto. Cruzó las piernas en un ridículo intento de parecer normal, casual; pero la verdad era que no encajaba con nada de lo que estaba a su alrededor. Su reloj marcaba las siete en punto, llevaba diez minutos tarde. Siempre se preguntó por que razón evitaba elegir horarios exactos, como decir en punto o y media. A ella le gustaban los números redondos y sospechaba que él lo hacía para molestarla. 
Pasaron otros cinco minutos y por primera vez cruzó por su mente la posibilidad de que no se presentara. Era una locura, jamás la había plantado, pero jamás había llegado ni un minuto tarde. Decidió que esperaría un poco más para ir a buscarlo. Seguramente eran sólo ideas que se le ocurrían a raíz de su naturaleza paranoica. De todos modos que le importaba a ella si algo le pasaba? En el instante en que estaba por declararse demente por seguir hablando sola, él cruzó la puerta con la despreocupación que lo caracterizaba. Cómo podía estar tan tranquilo?

Notaba la tensión en la chica que lo había esperado puntualmente por al menos quince minutos. Podía percibirla en la forma que sostenía la taza, con dedos nerviosos pero firmes. Buscó su mirada, ella lo fulminó en un abrir y cerrar de ojos. No pudo evitar sonreír. Le encantaba verla furiosa, probar sus límites. Era muy consciente de lo que le ocurría cada vez que posaba esos ojos color miel en los suyos. Pero no podía admitirlo y ella no debía saberlo. Estaba allí por otros motivos, que deberían haber sido sus únicos motivos. Sin decir una palabra se acercó a la mesa y tomó asiento aún con la sonrisa en el rostro. La ira en su mirada lo hacía aún mejor. 

Ella simplemente esperaba a que se desvaneciera esa estúpida mueca. No le parecía apropiado. Y lo que contribuía a su exasperación era el hecho de haberse sentido preocupada por el paradero de ese detestable ser humano. Pero ambos perseguían el mismo objetivo por lo que no podía darle la espalda. Después de todo lo que había ocurrido no podía darse el lujo de perder un aliado. Aunque ya no estaba segura de que lo fuera. 
Dejó de analizar un punto en la pared detrás del mostrador para volver a dirigirle la mirada. Encontró en sus ojos algo extraño, algo parecido a la determinación. No tuvo ni un segundo para pensarlo. Sus labios estaban en los suyos, el beso no la dejaba respirar y la sorpresa no le permitía reaccionar. Ni bien recordó dónde se encontraban sus manos le propinó el golpe más fuerte del que fue capaz y corrió hacia la calle. 

Aturdido y confundido la observó irse en un taxi, perderse entre el resto de los autos en el infierno que era el tráfico esa tarde. La misma calle, los mismos edificios descoloridos, el mismo sol que se ocultaba a lo lejos. Cómo era posible que siguieran intactos?